Sí, la Convención indica de forma explícita que los jóvenes no solamente tienen derechos, sino también de responsabilidad de respetar los derechos de los demás, especialmente los de sus padres. Indica que uno de los objetivos de la educación debe ser la enseñanza del respeto por los progenitores del niño, así como sus valores y su cultura. En lugar de establecer un conflicto entre los derechos de los progenitores y los derechos de los niños, la Convención favorece una atmósfera que fomente el diálogo y el respeto mutuo.
